El plástico, debido a su bajo coste y versatilidad, constituye un material que hoy en día podemos identificar en múltiples productos en el mercado.
Botellas, platos, vasos, envases, los residuos plásticos han crecido en número considerablemente en los últimos tiempos. En el año 2018 se produjeron a nivel mundial aproximadamente 360 millones de toneladas métricas de plástico. En Europa se generaron aproximadamente 62 millones.
Una de sus principales problemáticas es su durabilidad. Si no se gestionan correctamente y se abandonan de forma incontrolada, pueden contaminar el suelo y las aguas, y afectar a la vida de muchas especies.

Existen muchos tipos de plástico, aunque los mayoritarios son los siguientes:
- Polietileno (PE): Bolsas de plástico, papel film, microesferas de cosméticos y productos abrasivos.
- Tereftalato de polietileno (PET): Botellas, envases, prendas de ropa, películas de rayos X, etc.
- Polipropileno (PP): Electrodomésticos, muebles de jardín, componentes de vehículos, etc.
- Cloruro de polivinilo (PVC): Tuberías y accesorios, válvulas, ventanas, etc.
Una de sus principales problemáticas, es el uso extendido de los envases fabricados con materiales plásticos, productos de un solo uso y con corta vida.
En el año 2017 aproximadamente un 65% de los residuos de plásticos generados procedían de los envases domésticos, comerciales e industriales.

Nueva ley en España
Con la aprobación de la nueva Ley de Residuos y Suelos Contaminados, el gobierno se plantea como uno de sus principales objetivos solucionar la problemática de los residuos plásticos.
Una de las primeras medidas es la limitación de los plásticos de un solo uso. A partir del 3 de julio de 2021 quedará prohibida la introducción en el mercado de los bastoncillos de algodón, excepto si entran en el ámbito de los productos sanitarios; cubiertos (tenedores, cuchillos, cucharas, palillos); platos; pajitas y agitadores de bebidas; palitos destinados a sujetar e ir unidos a globos, con excepción de los globos para usos y aplicaciones industriales y profesionales que no se distribuyen a los consumidores, incluidos los mecanismos de esos palitos; los recipientes y vasos para alimentos y bebidas hechos de poliestireno expandido, incluidos sus tapas y tapones.
También se prohibirá cualquier producto de plástico fabricado con plástico oxodegradable y el uso de cosméticos y detergentes que contengan microplásticos añadidos intencionadamente. Los microplásticos también constituyen un problema emergente, especialmente en el ámbito de la depuración de aguas residuales.
En el caso de las botellas de plástico se introducen nuevos requisitos de diseño (por ejemplo los tapones que permanezcan unidos al recipiente) y unos objetivos mínimos de recogida separada de un 77% en peso del producto puesto en el mercado para el año 2025 y un 90% para el 2029. Además, como estrategia para frenar el consumo de botellas, será obligatorio que bares y restaurantes ofrezcan siempre a los clientes agua gratis no envasada.
Otra medida será el cobro de un impuesto para ciertos productos plásticos.
Desde el 1 de enero del 2023 se tendrá que cobrar al consumidor los recipientes de comida para llevar y los vasos y tapas. Otra medida alternativa en este caso sería potenciar la reutilización de los envases o el uso de otros materiales biodegradables. En este caso el diseño e investigación de nuevos materiales y las medidas de sensibilización de la población constituirán herramientas clave.
De cara a que puedas participar activamente en el progreso en este campo de la gestión de los residuos, puedes informarte sobre los cursos que ofrecemos en IUSC.
#residuos #residuosplásticos #envases #envasesDeUnSoloUso